Esta historia marca mi primera incursión en el género del terror.

La trama sigue a cuatro amigos, obreros atrapados en una rutina que parece repetirse día tras día. Después de ganar un duelo deportivo callejero, deciden celebrar con algunas bebidas. Lo que comienza como una noche de fiesta pronto se transforma en algo mucho más oscuro cuando surge una idea aparentemente inocente: ir al panteón y desafiar a los espíritus.

Entre bromas, alcohol y arrogancia, retan a cualquier entidad que quiera responderles. Y alguien responde.

A partir de ese momento, algo comienza a seguirlos.

No los ataca de inmediato ni busca una muerte rápida. En lugar de eso, inicia un largo proceso de degradación emocional y tormento psicológico. Cada uno de los protagonistas enfrenta un horror distinto, adaptado a sus miedos, culpas y personalidad.

Conforme avanzan los acontecimientos, descubren que el misterio va mucho más allá del panteón o de ellos mismos. Todo el pueblo parece estar conectado con algo oscuro. Y, sobre todo, existe un personaje que parece saber más de lo que admite: el inspector Archundia, una figura mucho más inquietante de lo que aparenta en un principio.

Esta historia nació durante mi adolescencia. Por aquellos años solía jugar básquetbol callejero con mis hermanos y amigos, a veces incluso apostando los refrescos o alguna pequeña cantidad de dinero. De ahí surgió parte del escenario y de la dinámica entre los protagonistas.

Sin embargo, el verdadero origen del terror proviene de experiencias reales.

Durante una etapa de mi vida, mi familia y yo atravesamos una serie de eventos que nos hicieron creer que algo extraño nos acechaba. Recuerdo especialmente dos momentos: la aparición de un ave enorme e inmóvil frente a mi casa y, tiempo después, la sensación de que una entidad caminaba hacia la habitación donde dormíamos mi hermano y yo.

Hoy tiendo a pensar que aquello tuvo una explicación mucho más racional, posiblemente relacionada con el miedo, la sugestión y algún episodio de histeria colectiva. Sin embargo, la sensación que experimentamos fue completamente real.

El miedo.

La incertidumbre.

La sensación de que algo desconocido observaba desde la oscuridad.

Todo eso terminó plasmado en esta novela. Los sucesos que viven los protagonistas no son los mismos que ocurrieron en mi vida, pero sí nacen de las mismas emociones. Son una reinterpretación de aquellas experiencias, transformadas en otros símbolos y llevadas al terreno de la ficción.

Sin más, les dejo los enlaces para leerla:


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